MANOS UNIDAS HUESCA
Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo del Tercer Mundo. Es, a su vez, una Organización No Gubernamental para el Desarrollo, (ONGD), de voluntarios, católica y seglar.
CÓMO TRABAJAMOS
Misión
Luchar contra el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de instrucción; y trabajar para erradicar las causas estructurales que las producen: la injusticia, el desigual reparto de los bienes y las oportunidades entre las personas y los pueblos, la ignorancia, los prejuicios, la insolidaridad, la indiferencia y la crisis de valores humanos y cristianos (Estatutos, Art. 5º).
Visión
Nuestra visión, cuyo fundamento es el Evangelio y la Doctrina social de la Iglesia, es que cada persona, hombre y mujer, en virtud de su dignidad e igualdad fundamental, sea capaz de ser, por sí mismo, agente responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual, y goce de una vida digna.
Manos Unidas centra todo su trabajo en dos actividades complementarias: sensibilización de la población española, para que conozca y sea consciente de la realidad de los países en vías de desarrollo; y apoyo y financiación de proyectos en África, América, Asia y Oceanía, para colaborar con el desarrollo de los pueblos del Sur.
- Sensibilización
En España realizamos acciones de sensibilización, cuyo objetivo es aumentar la conciencia y el compromiso de las personas para lograr un mundo más justo y más humano. La educación para el desarrollo pretende influir en los dos grandes focos donde residen las causas de la injusticia: nuestros comportamientos individuales basados en valores y actitudes contrarias a la solidaridad y el comportamiento de las instituciones que conforman las estructuras injustas que generan pobreza y exclusión.
- Apoyo y financiación de proyectos
Manos Unidas financia proyectos de desarrollo agrícola, sanitario, educativo, social y de promoción de la mujer, con el objetivo de ayudar al desarrollo integral de las personas en los países del Tercer Mundo. Además, atiende a poblaciones en situación de emergencia y de ayuda humanitaria en catástrofes y en otras circunstancias que así lo requieran.
Para Manos Unidas, el desarrollo es un proceso que debe llevar a transformaciones y cambios sociales tanto en el Norte como en el Sur, de forma que se alcancen condiciones de vida digna para todas las personas. Los proyectos nacen de las necesidades que siente la población de los países más empobrecidos, y son una herramienta para favorecer el desarrollo de los pueblos, su educación, alimentación, atención sanitaria, etc. En definitiva, contribuyen a la erradicación de la pobreza.
CAMPAÑA 67: DECLARA LA GUERRA AL HAMBRE
En un mundo marcado por la violencia y los conflictos armados, hablar de paz sigue siendo una urgencia. Pero la paz no empieza cuando callan las armas. Se construye mucho antes: cuando se garantiza una vida digna, cuando se erradica el hambre, cuando se reducen la pobreza y la desigualdad.
Esta es la convicción que impulsa la Campaña 2026 de Manos Unidas: «Declara la guerra al hambre», una llamada urgente a combatir las causas profundas de la violencia y a apostar por un desarrollo justo como camino imprescindible hacia una paz real y duradera. El hambre es un arma silenciosa más letal que las armas de guerra y que también se utiliza de forma estratégica en los propios conflictos armados.
Esta campaña, que recuerda a nuestro lema fundacional de 1955, “Declaramos la guerra al hambre”, pone el énfasis en el desarrollo justo como camino para la paz, siguiendo la premisa de Benedicto XVI: “Combatir la pobreza es construir la paz”. Retomamos así la visión de Pablo VI en Populorum Progressio: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”.
La violencia no siempre llega en forma de guerra. En muchas partes del mundo esa violencia es algo cotidiano: un plato vacío sobre la mesa, una escuela que cierra sus puertas, una familia que no puede garantizar un futuro para sus hijos... Es una violencia que no hace ruido, pero que condiciona miles de vidas y erosiona cualquier posibilidad de paz.
Porque donde hay desigualdad, hambre y pobreza, la paz se vuelve frágil y el futuro, incierto.