El pasado domingo 30 de agosto tuvo lugar la despedida de nuestro querido párroco Luis Gurucharri, en un acto comunitario de agradecimiento por sus veinte años de servicio generoso y entregado en nuestra parroquia.
Fue un día lleno de emociones y sentimientos encontrados, que comenzó con la celebración de la eucaristía en una iglesia abarrotada de fieles. La misa fue un canto a la alegría del servicio a Dios y a los hermanos y hermanas, llena de emotividad y oración. Hasta tres veces aplaudimos largamente con los ojos llenos de lágrimas.
Después, compartimos comida en el Pedro I, casi doscientas personas, donde también vivimos hermosos momentos cargados de gratitud y de amor. Reproducimos las palabras de Pepa Gregorio, que expresan a la perfección el sentir de toda la feligresía de Santiago:
Luis, querido Luis:
Hay momentos en los que cuesta encontrar las palabras, y este es uno de ellos. Porque hoy estamos aquí para despedirte cuando, en realidad, lo que hubiéramos querido es que esta despedida nunca se hubiera producido.
Tu marcha nos obliga a aceptar lo inaceptable y, sin entenderlo, seguir adelante. ¡ Qué difícil ¡
Queremos darte las gracias por todos estos años de entrega, dedicación y trabajo. Pero, sobre todo, queremos agradecerte tu manera de ser sacerdote y de estar cerca de las personas.
Has estado con los niños y jóvenes, con las familias, con los mayores y los enfermos; has acompañado a quienes atravesaban momentos difíciles y has acogido a quien se acercaba buscando ayuda, sin preguntar de dónde venía ni quién era.
Has sabido escuchar. Y escuchar de verdad no es solamente oír: es dedicar tiempo, comprender, acompañar y, muchas veces, compartir silencios. Tú lo has hecho.
Porque ser párroco supone estar junto a las personas, compartiendo sus sentimientos, esperanzas, dudas, alegrías y heridas. Y para que una persona abra su corazón necesita confiar en quien tiene delante. Y siempre hemos confiado en ti.
Has conocido esta parroquia y este barrio como pocos. Has sabido descubrir nuestras necesidades, pero también nuestras capacidades. Nos has pedido colaboración, nos has dado responsabilidades y nos has hecho comprender que una parroquia no la construye solo el sacerdote: la construimos entre todos.
Por eso Santiago es hoy una comunidad viva. Una comunidad en la que catequistas, voluntarios y tantos otros grupos trabajan juntos y en la que muchos fieles hemos encontrado no solamente una parroquia, sino también una familia.
Nos quedan proyectos que nos hubiera gustado terminar contigo, conversaciones pendientes y muchas cosas por compartir. Pero también nos queda algo mucho más importante: todo lo que has sembrado entre nosotros.
Ahora te vas a Navarra y allí otra comunidad tendrá la suerte de recibirte. Estamos seguros de que muy pronto descubrirán lo que nosotros conocemos desde hace años.
Te llevas nuestro cariño, nuestro agradecimiento y también un pedacito de cada uno de nosotros. Pero tú nos dejas mucho más: tu ejemplo, tu entrega y una forma de entender la Iglesia basada en la cercanía, la acogida y el servicio.
Por medio de ti, el Señor nos ha ayudado a crecer, a ser mejores personas y a acrecentar nuestra fe.
Así que esto no es solamente un adiós. Es, sobre todo, un enorme GRACIAS.
Gracias por lo que has hecho. Gracias por cómo lo has hecho. Y gracias, sencillamente, por haber sido nuestro párroco.
Buen camino, Luis. Que seas muy feliz en esta nueva etapa. Santiago siempre será tu casa y nosotros siempre seremos tu gente.
Algunas fotos de este acto están en nuestra galería virtual:
https://www.parroquiasantiagoapostol.org/galeria/85/Despedida-de-nuestro-parroco-Luis